🇦🇷 Contes d’Hoffmann en Buenos Aires

Rachel Gilmore (Olympia) y Ramón Vargas (Hoffmann)

Diciembre 4, 2019. El Teatro Colón cerró su Temporada Lírica 2019 con una nueva puesta en escena de Les contes d’Hoffmann que, lamentablemente, no pasó de la medianía debido a una puesta a todas luces grandilocuente y vacía, una dirección musical rutinaria y un cuadro de cantantes disparejo.

Los aspectos escénicos fueron confiados a Eugenio Zanetti, quien diseñó un vestuario ecléctico sin un anclaje temporal definido, una escenografía grandilocuente, proyecciones que solo distraen la atención y un movimiento escénico rutinario y escenográfico sin precisiones o hallazgos actorales o teatrales.

Sin pasar de una lectura rutinaria resultó la dirección musical de Enrique Arturo Diemecke, con notables desequilibrios y con tiempos lentos y pesados al principio, y mejores a medida que avanzó la representación.

Ramón Vargas exhibió profesionalismo, entrega y compenetración en su Hoffmann. Alternó momentos de mayor valía con otros donde la fatiga vocal era evidente, pero con todo redondeó una buena prestación artística. El bajo español Rubén Amoretti interpretó a los cuatro villanos (Lindorf, Copelius, doctor Miracle y Dappertutto) con estilo, elegancia, maldad a flor de piel y perfectos recursos vocales.

Rachele Gilmore fue sin duda lo mejor de la noche. Deslumbró con su interpretación de Olympia por su exquisito timbre, por su extraordinaria extensión y por intercalar sobreagudos no marcados en la partitura que deslumbraron al público. La exquisita mezzosoprano Sophie Koch fue un verdadero lujo en el doble rol de la Musa y Nicklausse. Cada frase adquirió en su interpretación el matiz y el detalle justos que complementaron su extraordinaria línea de canto y su bello color vocal.

Con algunas irregularidades en sus prestaciones cumplieron sus cometidos tanto Milijana Nikolic en el rol de Giulietta como Virginia Tola en el rol de Antonia. Osvaldo Peroni aportó en los roles característicos de Frantz, André, Cochenille y Pittichinaccio su inocultable calidad vocal y actoral; y estuvo irreprochable Omar Carrión como Spalanzani así como el Crespel de Alejandro Spies.

Muy buena, la prestación del Coro Estable que dirige Miguel Martínez; y de buen nivel, los cantantes de flanco, con la excepción de Gabriel Renaud (Nathanaël) por sus agudos destemplados.