?? Recital de Erwin Schrott en Milán

Erwin Schrott cantó el primer recital pos-pandémico de La Scala

Octubre 4, 2020. La noche del 4 de octubre se apagaron las luces del Teatro alla Scala para dar comienzo al primer recital postpandémico de la temporada bajo la superintendencia del francés Dominique Meyer. Se trató del ya pospuesto recital del bajo-barítono uruguayo Erwin Schrott con el pianista italiano Giulio Zappa, originalmente programado para enero de este año, pero que por indisposición del cantante se reprogramó.

Comenzó el recital con el aria de concierto ‘Mentre ti lascio, o figlia’ K. 513 de Mozart, seguido de ‘Non t’accostare all’urna’ proveniente de las Sei romanze de Verdi, terminando así la primera parte en italiano que sirvió de calentamiento para lo que sería uno de los fuertes actuales de Schrott: el repertorio francés. 

Cantó de la versión francesa de Les vépres siciliennes de Verdi el aria ‘Et toi, Palerme’. Posteriormente, de Philémon et Baucis de Gounod, el aria ‘Que les songes heureux’; para terminar la primera parte del recital con ‘Vous, qui faites l’endormie’ y ‘Le veau d’or est toujours debout’, ambas de Faust, que le sirvieron para echarse al público a la bolsa. 

Es evidente la experiencia que tiene con el rol, pues de una manera más histriónica y desenvuelta, aunado a su perfecta pronunciación francesa, interpretando de memoria, hizo disfrutar y esperar con ansias al severo público milanés la segunda parte del concierto.

Luego del intermedio —y de manera muy acertada— cambió de nuevo de idioma y de continente, llevándonos a su natal Sudamérica, con un compendio de seis piezas de Carlos Guastavino. De las Quince canciones escolares interpretó ‘La música’; de las Cuatro canciones coloniales ofreció ‘Ya me voy a retirar’, mientras que de Edad de asombro encantó a todos con el curioso y corto tema de ‘Los pájaros’, para pasar a ‘El clavel del aire blanco’ y ‘¡Qué linda la madreselva!’, ambas provenientes de Flores argentinas. Finalmente cantó ‘La rosa y el sauce’, que arrancó suspiros por su muy personal interpretación. Todo el repertorio guastaviniano fue en extremo íntimo, pues pudo gozar al cantar en su lengua materna.

Para cerrar la noche, volvió al repertorio italiano con el ‘Ave Signor’ de Mefistofele de Boito y acertadamente tres hits de Tosti: ‘Malia’, ‘Tristezza’ y ‘L’ultima canzone’, las cuales encendieron al ya muy emocionado teatro milanés. 

Mención aparte requiere el pianista monzese Giulio Zappa, quien sin duda es uno de los mejores acompañantes europeos en la actualidad. Su sensibilidad y musicalidad se transmiten al teclado, sin mencionar la versatilidad de géneros que interpreta magistralmente, de la canción de concierto verdiana a la ópera francesa, pasando por el repertorio latinoamericano; al grado de que, para el primer encore de la noche, el mismo Schrott pidió un aplauso para Zappa, quien le acompañaría ‘Rojo Tango’: el caballo de batalla del cantante uruguayo, argumentando que “el maestro Zappa toca tan bien el tango que pareciera que nació en el centro de Buenos Aires”.

Tras el intenso tango, con un ya ardiente público que pedía más, ofrecieron una cereza de pastel mozartiana: ‘Madamina, il catalogo è questo’, pero en una interpretación completamente fuera de lo común, pues Schrott hacía las partes lentas más lentas y enfatizando en el pícaro texto con sonidos guturales, caras y ademanes, aunado a sus dotes histriónicas e incluso comedia física, tenía literalmente botados de risa a los asistentes al concierto, quienes aplaudían igualmente el virtuosismo de Zappa, quien tocó todas las terceras de la difícil reducción a piano, siguiendo los caprichosos tiempos de Schrott. Ambos demostraron ser una gran pareja artística. Finalmente, Schrott, tras salir al menos cinco veces a agradecer los aplausos, interpretó a cappella una pieza en español que mandó a todos a su casa con un extraordinario sabor de boca.