Magische Töne—Jonas Kaufmann

La variedad de repertorio del tenor alemán Jonas Kaufmann va desde la ópera italiana, francesa y alemana, pasando por lieder, canciones italianas y chansons francesas, hasta llegar a la opereta vienesa, en su álbum Viena y las canciones del Berlín de principios del siglo XX, como en su álbum ‘Du bist die Welt für mich’ (‘Eres mi mundo’). Con Magische Töne (‘Sonidos mágicos’), su más reciente disco, Kaufmann regresa al mundo de la opereta y la ópera del Romanticismo tardío, presentando una colección de algunas de las melodías más bellas y queridas del género. 

Grabado en Budapest con la Orquesta de la Ópera Estatal Húngara bajo la batuta de Dirk Kaftan, el álbum celebra el rico legado musical del Imperio Austrohúngaro (1867-1918). Esta nueva grabación reúne compositores conocidos como Emmerich Kálmán (1882-1953) y Franz Lehár (1870-1948), y otros no tan conocidos como Pál Ábrahám (1892-1960), Ferenc Erkel (1810-1893), Fred Raymond (1900-1954), Nico Dostal (1895-1981), Karl Goldmark (1830-1915) y Jenő Huszka (1875-1960). 

La diversidad musical de las arias y duetos van desde aquellas con melodías alegres, con ritmos de vals y situaciones de romance y comicidad a flor de piel, pasando por aquellas de tono más serio, ilustrando un lado más nostálgico y (a veces) casi trágico y dramático que también ocurren en las operetas. Se piensa que este género es fácil de cantar por su música tan “sencilla” al oído, pero muchas de estas arias y duetos son de gran dificultad y fueron incluso estrenadas e interpretadas por tenores con voces líricas (como Richard Tauber) y, algunos, casi con voces spinto

Incluye dos arias de ópera: ‘Hazam, hazam’ (Mi patria, mi patria) de Bánk bán de Erkel y la pieza que da título al álbum, ‘Magische Töne’ de Die Königin von Saba (La reina de Saba) de Goldmark. Varios duetos enriquecen aún más el programa, incluyendo el brillante ‘Komm mit nach Varasdin’ (‘Ven conmigo a Varasdin’) de Gräfin Mariza (Condesa Maritza), interpretado con la soprano Nikola Hillebrand, una de las voces más solicitadas de la actualidad.

El programa se divide por autores, comenzando por cuatro piezas de operetas de Kálmán: Gräfin Mariza, Kaiserin Josephine (Emperatriz Josefina), Die Csárdásfürstin (La princesa de las Csárdás) y Der Teufelsreiter (El jinete del diablo). Las suntuosas y bellezas orquestaciones muestran la maestría de Kálmán como compositor, con melodías difíciles de olvidar incluso después de la primera vez que las oye uno. Kaufmann abre el disco con ‘Komm, Zigány’ (‘Vamos, gitana’) de Gräfin Mariza, aria conocida que pide al tenor un estilo mixto de canto, no tan operístico, con algunos momentos más declamatorios o recitados. El tenor alemán entiende el estilo y modula bellamente, con una dicción clara. De la misma opereta escuchamos en húngaro el aria ‘Mondd meg hogy imádom a pesti noket’ (‘Dime que amo a las mujeres de Pest’) que en alemán se conoce como ‘Grüß mir mein Wien’ (‘Saluda a Viena de mi parte’) con un fraseo delicado y un aire de nostalgia que conmueve. Su voz se oye libre y más lirica.

Mondd meg hogy imádom a pesti noket “Grüß mir mein Wien” (From “Gräfin Mariza”)

El tercer fragmento de Kálmán es el dueto ‘Komm mit nach Varasdin!’ (‘Ven conmigo a Varasdin’) con Hillebrand. Este último con una música chispeante donde ambos intérpretes muestran el lado juguetón, tan característico de las operetas ligeras. La voz de timbre luminoso de la joven soprano alemana combina muy bien con la de Kaufmann que tiende a ser más oscura.

Komm mit nach Varasdin! (From “Gräfin Mariza”)

Comienzan las joyas desconocidas con el aria ‘Liebe singt ihr Zauberlied’ (‘El amor canta su canción mágica’) de Kaiserin Josephine (1936), también de Kálmán. Kaufmann amolda su característico timbre abaritonado para acomodarlo más a este estilo más lirico, flotando cada frase con elegancia. Seguimos con el dueto ‘Tanzen möcht’ ich, jauchzen möcht ich’(‘Quiero bailar, quiero gritar de alegría’)de Die Csárdásfürstin, otro de los números chispeantes y alegres de este disco. Hillebrand, en particular, luce mucho aquí su registro agudo, con un timbre cristalino. Culmino la sección sobre Kálmán con el aria ‘Tief wie der Bergsee… so verliebt kann ein Ungar nur sein’ (‘Tan profundo como un lago de montaña… solo un húngaro puede estar tan enamorado’) de su poco conocida opereta Der Teufelsreiter. Tenemos aquí una pieza con un sabor muy húngaro, con una orquestación que recuerda las canciones húngaras tradicionales (czárdas) con el violín como acompañamiento que le da un toque zíngaro.

Tief wie der Bergsee…so verliebt kann ein Ungar nur sein (From “Der Teufelsreiter”)

Pasamos a las obras de Franz Léhar, de las cuales tenemos títulos muy conocidos como Giuditta, Das Land des Lächelns (La tierra de las sonrisas) y Der Zarewitsch (El zarévich) y otro poco escuchado: Friederike. Un gran contraste es incluir el aria ‘Es steht ein Soldat am Wolgastrand’ (‘Hay un soldado de pie a orillas del Volga’) de Der Zarewitsch, con un tono melancólico donde Kaufmann usa su registro central abaritonado con soltura y emoción. Le sigue el aria ‘O Mädchen, mein Mädchen, wie liebe ich dich!’ (‘O niña, mi niña, ¡cuánto te amo!’) de Friederike, donde el tenor desborda seducción vocal.

Una de las arias más conocidas que canta en el disco es la del personaje del Príncipe Sou-Chong de Das Land des Lächelns: ‘Ich trete ins Zimmer… Immer nur lächeln’ (‘Entro en la habitación… siempre sonriendo’). Kaufmann la canta con gran intensidad, pero, a la vez, una introspección muy sentida del momento que está viviendo el personaje en el momento. De la misma opereta canta con Hillebrand el dueto de Lisa y Sou-Chong ‘Wer hat die Liebe uns ins Herz gesenkt’ (‘Quién puso el amor en nuestros corazones’), uno de los más bellos del repertorio del género, donde sus voces se entrelazan de manera exquisita. Cierra la sección de Léhar con el dueto de Giuditta y Octavio ‘Schön wie die blaue Sommernacht’ (‘Hermosa como una noche azul de verano’) de Giuditta

La segunda parte del disco dedicado a compositores húngaros que compusieron operetas para los teatros vieneses tiene joyas que son de una gran belleza musical. Es aquí en donde el estilo musical de las piezas comienza a variar un poco más, introduciendo incluso ritmos como el fox-trot o una temprana versión del jazz, big band o de comedia musical. Tenemos de Pál Ábraham el aria ‘Ein Paradies am Meerestrand’ (‘Un paraíso junto al mar’), donde Kaufmann acaricia cada frase al estilo más de un cantante de musicales, suave y relajado. Del mismo autor tenemos el aria ‘Will Dir die Welt zu Füßen legen’ (‘Quiero poner el mundo a tus pies’) de Die Blume von Hawaii (La flor de Hawái), más apegada al estilo de opereta.

Siguiendo con Ábraham, de su opereta Viktoria und ihr Husar (Victoria y su húsar) Kaufmann canta ‘Pardon Madame’ (‘Perdone, señora’), una canción que flota y cuya melodía es casi como vals mezclado con un toque de coquetería que Kaufmann plasma a la perfección. 

Pardon Madame (From “Viktoria und ihr Husar)

En el aria ‘Nur ein Mädel gibt es auf der Welt’ (‘Solo hay una niña en el mundo’), también de Viktoria und ihr Husar, hay un cambio de estilo musical más cercano a opereta vienesa con toques húngaros y Kaufmann puede desbordar más la voz, siempre con modulación y buen gusto. Lo mismo sucede con el aria ‘Der schönste Gedanke auf Erden’ (‘El pensamiento más hermoso del mundo’) de su Zigeuner der Nacht (Gitanos de la noche).El tenor vuelve a cantar en húngaro, ahora el ‘Párdon, hogy bocsánat… Sing Sing’ (¡Lo siento, lo siento… Canta, canta’) de la opereta Julia con un estilo musical más de swing o comedia musical.

Párdon, hogy bocsánat..Sing Sing (From “Julia”)

Fred Raymond viene representado con el dueto ‘Die Juliska aus Budapest’ (‘La Juliska de Budapest’) de Maske in Blau (Mascarilla azul). Hillebrand y Kaufmann se divierten en esta muy bailable pieza con sabor muy húngaro y un solo de violín muy zíngaro. Del compositor Nico Dostal cantan el dueto ‘Frag nur dein Herz, was Liebe ist’ (‘Preguntale a tu corazón qué es el amor’) de Die ungarische Hochzeit (La boda húngara)

Vuelve a cantar en húngaro y ahora toca el aria ‘Londonban hej’ (‘Hola en Londres’) de la opereta Bob Herceg (Príncipe Bob) (1902) de Huszka y el aria ‘Hazam, hazam, te mindenem!’ (‘Mi patria, mi patria, eres mi todo’) de la ópera húngara más famosa y representativa de Erkel, Bánk Bán (1861). Aquí tenemos el salto de estilo musical más notable, ya que esta obra es de gran envergadura dramática, exigiendo del personaje principal (Bánk Bán) un canto casi de tenor spinto. Kaufmann muestra su poderío vocal y amolda bien su timbre oscuro a los pasajes agudos, expandiendo las notas con buen squillo.

Hazam, hazam, te mindenem! (From “Bánk bán)

Cierra el disco con el aria que le da título al mismo: ‘Magische Töne’ de Die Königin von Saba de Goldmark. Kaufmann la canta flotando las notas, haciendo filati y matices exquisitos y expresivos. 

Un disco cuyos 80 minutos de música se le pasan al oyente en un abrir y cerrar de ojos y lo dejan con ganas de escucharlo una y otra vez. Muy recomendable para comenzar a enamorarse de la opereta además de que estas obras demuestran la versatilidad de Kaufmann en diversos estilos y exigencias vocales, dando como resultado un brillante homenaje a una época cosmopolita de la música europea. 

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