Pro Ópera

Manon Lescaut en Buenos Aires

Septiembre 8, 2026. Después de 22 años de ausencia, el Teatro Colón presentó Manon Lescaut de Giacomo Puccini en versión de concierto, en una interpretación de buen nivel general. Para esta ocasión, y por primera vez, la ópera se presentó fuera de sede, en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad (ex Palacio de Correos) de la ciudad de Buenos Aires, con la colaboración de la Ciudad de Buenos Aires (a la cual pertenece el Teatro Colón) y el gobierno nacional, del cual depende la sala; algo imposible con anterioridad por mezquindades políticas. En ese sentido es bueno que se repita la colaboración.

Pero sin dudas resulta paradójico que un teatro de ópera presente un título en concierto y fuera de sede mientras en su sala se ensaya o se estrena mundialmente un espectáculo de ballet, en una temporada exigua en títulos líricos —solo seis en la sala del Colón— con seis espectáculos de ballet en una ecuación jamás vista en la historia del teatro, donde siempre se ofrecieron más espectáculos de ópera de que ballet.

Henrick Nánási condujo la orquesta estable del Colón, logrando un gran sonido sinfónico. Pero no cuidó el adecuado balance entre las voces y la orquesta y no adaptó la sonoridad de orquesta y coros a la acústica del lugar. Esto redundó en cantantes prácticamente inaudibles, y sonido generalmente en forte o fortissimo. 

Sorprendió y deslumbró la soprano italiana Chiara Isotton como Manon Lescaut. De bello color y expresividad sin mácula, su voz corrió perfectamente por la sala con un registro aterciopelado y con una sensibilidad artística que hizo creíble el personaje a pesar de la versión de concierto.

El tenor Francesco Pio Galasso salió airoso del dificilísimo rol del caballero Renato Des Grieux. Luchó contra sonoridades inadecuadas por parte de la orquesta en cuanto a intensidad y, a pesar de ello, fue audible en casi toda la noche, cantando con pasión, intensidad dramática y arrojo.

El joven Junhyeok Feliz Park fue un Lescaut de gran volumen, bello color y adecuada intensidad dramática. Ricardo Seguel tuvo problemas como Geronte de Ravoir en los primeros momentos con el excesivo volumen orquestal, pero fue avanzando con una muy buena prestación a medida que avanzó la noche. Andrés Cofré (Edmondo) fue el más perjudicado por las intensidades orquestales y fue inaudible en la mayor parte de su actuación.

Los roles de flanco fueron bien cubiertos por integrantes del Coro Estable (Lídice Robinson, Gastón Oliveira Weckesser, Juan Barrile Ramiro Pérez, Claudio Rotella, y Carlos Esquivel) que cantaron desde lo alto de la sala y esto permitió una mejor proyección de sus voces. Con sonoridad un poco desmedida, cantó el Coro Estable que dirige Miguel Martínez.

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