La legendaria envidia de Antonio Salieri ante la figura creativa y luminosa de Wolfgang Amadeus Mozart —tormentoso y tóxico sentimiento más bien supuesto y desarrollado en el terreno de la ficción— ha sido plasmada en diversos géneros como la narrativa, el teatro o el cine, y ha fertilizado diferentes mitos y rumores que incluyen el envenenamiento del autor de Salzburgo a manos del músico italiano.
La versión lírica de la singular relación entre este par de compositores referenciales del periodo clásico de la música habría de llevarla a escena el ruso Nicolái Rimski-Kórsakov, en una ópera en un acto de dos escenas, estrenada en Moscú en 1898, que cuenta con un libreto elaborado a partir del drama en verso homónimo del escritor Alexander Pushkin.
A mediados del pasado mes de marzo esta obra lírica fue presentada en streaming por Escenia Ensamble (a través de su Canal privado en YouTube), en coproducción con Hagamos Cine, Cinema Rojo, Liebsted Films y Banuva Publicidad, bajo la dirección escénica de Ragnar Conde con escenografía de Pedro Pazarán, proyecciones de Rafael Blásquez, vestuario de Brisa Alonso y maquillaje y peinados de Gabriel Ancira.
El barítono Enrique Ángeles encabezó el elenco gracias a una voz sólida y actoral, elocuente para mostrar cómo el espíritu de Salieri, desde joven consagrado con sacrificio al ejercicio de la música, al tiempo que reconoce el resplandor genial aunque frívolo de Mozart, es carcomido en su vejez por la envidia, el sentimiento de injusticia divina y el rencor más ponzoñoso. Los logros propios, que no son pocos ni modestos, no le son suficientes para mitigar su frustración y amargura, transmitidas con expresividad, soberbia pero también doliente, por Ángeles.
Como contraparte, el tenor Alonso Sicairos-León, un cantante joven y en proceso de consolidación vocal y técnica, dibujó a un Mozart jovial, alegre, que brincotea por el escenario, lo que contrasta con el semblante pesado y decaído de Salieri, tan ocupado con su tablero de ajedrez como con su piano y sus partituras. En ambos casos, los intérpretes fueron asesorados por Masha Seboleva para una ortodoxa pronunciación del ruso, lo cual enriqueció el nivel musical de esra propuesta.
El acompañamiento musical correspondió al pianista Jorge Martínez y al violinista —de hecho, personaje mudo de la obra— Juan Luis Mátuz. Si bien el claroscuro musical y la marcada diferencia de color y ánimo entre ambos compositores quedó marcado como acompañamiento de las acciones, el júbilo resplandeciente que corresponde a Mozart se logró de una mejor manera que ciertos pasajes oscuros y dramáticos que corresponden a la esencia de Salieri, en los que se habría apetecido mayor carácter en el sonido.
En esta coproducción participó también la Sociedad Coral Cantus Hominum bajo la dirección de Leonardo Villeda (con el apoyo en la grabación del coro de Belinda González, Tania Solis, Ana Rosalía Ramos, Julietta Beas, Rosa Muñoz, Gabriela Thierry, Jorge Martínez, Ricardo Castrejón, Rogelio Marín, Enrique Ángeles, Ricardo López y Vladimir Rueda).
En conjunto, se logró una ambientación adecuada, por momentos onírica, en la que relucieron elementos como la iluminación, las proyecciones en una pantalla en medio de la escena o pasajes musicales en particular como las citas de Don Giovanni y del Requiem de Mozart que hace Rimski-Kórsakov, todo lo cual contribuyó para remarcar el relieve de cada personaje.
La experiencia de este tipo de funciones virtuales, a lo largo de la pandemia, ha demostrado que transmitir a través de streaming no tiene, por necesidad, los mismos retos que un montaje para disfrutarse presencialmente en un teatro.
Por ello es de agradecer que Escenia Ensamble y sus coproductores pensaran en el público enfrente de un dispositivo, para ofrecerle un espectáculo que contó con buena dirección de cámaras para seguir el desarrollo de las acciones, de los personajes y su drama; una edición de audio y video adecuada; y en general una asesoría musical que lograra proyectar la obra gracias a lo que muestran las imágenes en pantalla, tal como ocurre en una grabación multimedia profesional.


