Signor Gaetano — Javier Camarena

Signor Gaetano
Javier Camarena (tenor)
Gli Originali, Coro Donizetti Opera;
Riccardo Frizza
Pentatone CD

Gaetano Donizetti es un compositor que ha estado ligado de manera muy cercana a la carrera del tenor mexicano Javier Camarena. Como señala en las notas del álbum Signor Gaetano, su más reciente grabación y su primera colaboración con la marca Pentatone, desde que inició sus primeros pasos en el canto operístico, Camarena ha ido de la mano de Donizetti hasta convertirse en uno de los grandes intérpretes actuales de varias de las óperas de este compositor, originario de Bérgamo. 

El primer rol completo que Camarena aprendió fue Nemorino de L’elisir d’amore. Ganó el primer lugar del Concurso de Canto Carlo Morelli en 2004 con dos arias de óperas donizettianas: Roberto Devereux y La fille du régiment. Con esta última hizo su debut profesional en el Teatro de Bellas Artes, cantando el papel de Tonio y, un años después, cantaría Ernesto en Don Pasquale. 

En este disco, el tenor originario de Xalapa, Veracruz, hace un merecido homenaje a Gaetano Donizetti con una gama de arias de varias de sus óperas, desde las más conocidas como las mencionadas óperas bufas, pasando por las óperas serias de tema histórico y de carácter más heroico como Rosmonda d’Inghilterra, Marino Faliero, Roberto Devereux, Maria de Rudenz, Caterina Cornaro, así como algunos títulos poco conocidos como el dramma giocoso en dos actos Betly y la farsa en un acto Il giovedì grasso (El jueves gordo).

Camarena cuenta con la experimentada batuta de Riccardo Frizza, quien es el director musical del Donizetti Festival de Bérgamo y quien conoce perfectamente el estilo donizettiano. La orquesta que participa en esta grabación se llama “Gli Originali” (nombre tomado de una obra compuesta por el maestro de Donizetti, Giovanni Simone Mayr).

Camarena nos lleva por un viaje a través de los roles que fueron compuestos para tenores de gran importancia en la primera mitad del siglo XIX. Voces que debían ser viriles, poderosas, heroicas, pero, a la vez, ágiles y con registros de una gran extensión. 

Ya con las óperas serias de Gioachino Rossini comenzaron a tener un carácter más heroico los roles para el tenor, como Pirro en Ermione, o papeles de gran dificultad como el Giacomo V/Uberto de La donna del lago. Las difíciles cualidades vocales que se les empezó a pedir a los tenores de esa época también se puede notar en roles bellinianos como Gualtiero de Il pirata o Arturo de I puritani, que ha abordado Camarena con gran tino. 

Con Donizetti continúa esta evolución y se acentúa el rol del tenor como el héroe, con una presencia fuerte y con poderío vocal, capaz de atraer la atención y conquistar no solo el corazón de la heroína, sino del público. Fue cuando surge el tenor romántico de la ópera seria.

El disco comienza con el aria de Daniele ‘Ah! … È desso cospetto … E fia ver tu mia sarai’ del acto I de Betly. Estrenada en Nápoles en 1836, fue el tenor Lorenzo Salvi quien interpretó el papel principal de Daniele y esta ópera tiene la particularidad de que Donizetti no solo compuso la música sino también la letra. Esta aria atrae de inmediato al oyente, ya que lo primero que escuchamos es a Camarena cantando a cappella una especie de yodel, para luego dar lugar al aria en sí, acompañado con coro. El carácter de esta escena de Daniele es ligero, con música chispeante y lucidora. En el recitativo notamos todavía cierta influencia rossiniana mezclada ya con el toque donizettiano de sus óperas cómicas. La voz de Camarena es luminosa, con una dicción clara y facilidad para las agilidades. 

Sigue la más famosa aria para tenor de Donizetti: ‘Una furtiva lagrima’ de L’elisir d’amore, estrenada en Milán en 1832, con el tenor Gianbattista Genero en el rol de Nemorino. Fue añadida por Donizetti ya que Felice Romani no la había puesto en el libreto. El tenor mexicano interpreta esta romanza con una línea de canto impecable, un fraseo exquisito y gran emotividad.

Continúa con el aria ‘Talor del mio delirio’ del acto II de Maria de Rudenz, estrenada en Venecia en 1838 con libreto de Salvatore Cammarano. El tenor Napoleone Moriani cantó el papel de Enrico. Camarena canta esta escena con la soprano Alessia Pintossi en el rol de Maria. En la primera parte del aria, Camarena canta con matices que van ilustrando la desesperación del personaje, confesando sus intenciones de matar a su hermano para poder conquistar a la mujer que ambos desean. Resaltamos aquí la bella cabaletta ‘Tu la speme in me ritorni!’, donde los saltos abruptos de registro medio a agudo no son un problema para Camarena. Donizetti le queda como anillo al dedo y podemos oír cómo su voz corre de manera natural en sus melodías.

De la tercera ópera de la llamada “Trilogía Tudor”, escuchamos el aria ‘Ed ancor la tremenda porta… Come uno spirto angélico’ y la cabaletta ‘Bagnato il sen di lagrime’ del último acto de Roberto Devereux, compuesta en 1837 para Nápoles y estrenada por el tenor Giovanni Basadonna en el rol titular. Escuchamos cómo, a través de una melancólica introducción musical hecha por las cuerdas, Donizetti recrea la atmósfera de la soledad y oscuridad de la celda donde se encuentra Roberto. Este rol es perfecto para la voz de Camarena y su interpretación de toda esta escena lo muestra como un intérprete ideal de Donizetti. Su timbre es dulce pero firme en el cuerpo del aria, con una línea de canto que flota cada frase, haciendo dinámicas vocales de gran riqueza interpretativa. Hace variaciones en la repetición de la cabaletta con musicalidad y sin exagerar los adornos. El Coro Donizetti lo acompaña en esta escena. Ojalá Camarena cante esta ópera completa pronto.

Una de las rarezas más interesantes de este disco es el aria de Ernesto Rousignac ‘Servi, gente, non v’è alcuno’ del acto I de Il giovedì grasso, compuesta para Nápoles en 1829, y estrenada por el famoso tenor Giovanni Battista Rubini. La entrada de este personaje recuerda mucho a la de Don Ramiro en La Cenerentola de Rossini, al igual que el estilo musical tan cómico y ligero de la melodía, juguetona y chispeante. Camarena maneja muy bien el texto y cada palabra es clara cuando el ritmo se acelera. Esta obra es de un Donizetti joven, muy influenciado todavía por el Cisne de Pesaro. La cabaletta ‘Nina, insomma, se tu m’ami’ es muy alegre; pareciera fácil, pero requiere de agilidades y un buen fiato para interpretarla con la justicia musical que requiere. Camarena sale airoso de dicho reto. 

El papel de Ernesto en Don Pasquale, compuesta en 1842 para París, es uno de los papeles más asociados con Camarena y se nota su compenetración con el rol. Es uno de los mejores intérpretes del aria ‘Cercherò lontana terra’, con su hermosa introducción con un solo de trompeta y su aire melancólico. La voz de Camarena acaricia cada frase y entiende cómo darle al personaje un aire de tristeza, sin caer en exageraciones. La parte más complicada técnicamente de esta escena es la cabaletta ‘E se fia che ad altro oggetto’. Giovanni Mario fue el tenor que estrenó el rol de Ernesto y era conocido por su destreza vocal y su naturalidad para cantar. Camarena lo iguala en ambas cosas, además de poseer un registro agudo luminoso.

Otra de las óperas que estrenó el tenor Rubini fue Marino Faliero en 1835, también en París, interpretando el difícil rol de Fernando, en donde Donizetti lleva la voz del tenor hasta el límite, tanto en cuanto a la flexibilidad como a la extensión del registro de su instrumento. Camarena canta aquí el aria del acto II, ‘Notte d’orrore… Io ti veggio…’ y la cabaletta ‘Quest’è l’ora’. Este es un típico ejemplo de las arias para el tenor romántico de la primera mitad del siglo XIX: tiene una introducción orquestal que crea la atmósfera, un recitativo, un aria cantabile de gran belleza melódica y una cabaletta llena de ímpetu. Aunque el tenor muere en el acto II, el papel de Fernando es uno de los más difíciles del repertorio donizettiano. 

Acompañado por el Coro Donizetti, Camarena afronta el aria con intensidad dramática y una técnica depurada. Canta con gran destreza los roulades, los acentos y las fioriture. Las temerarías notas sobreagudas que tiene que cantar, pasando por Dos y Res, no son un problema para el tenor mexicano, quien las emite de tal manera que se expanden y brillan sonoramente. Emocionalmente, esta aria es como un preámbulo de lo que vendría siendo la escena final que tiene Edgardo de Ravenswood en Lucia di Lammermoor, que estrenaría Donizetti ese mismo año en septiembre de 1835 (seis meses después del estreno de Marino Faliero). Fernando y Edgardo comparten, más o menos, el mismo sentimiento en sus escenas finales. 

Otra de las joyas “novedosas” de este disco es el aria de Gerardo ‘Misera patria… Io trar non voglio campi ed onori’ de Caterina Cornaro, estrenada en 1844 en Nápoles por el tenor Gaetano Fraschini en el papel de Gerardo. En esta escena, acompaña a Camarena el tenor Edoardo Milletti en el rol del Cavalier (Caballero) y el Coro Donizetti. En esta aria podemos escuchar a un Donizetti ya completamente maduro, con un lenguaje musical propio; heroico pero elegante, impetuoso y, a la vez, con un profundo sentimiento. Camarena, de nuevo, hace gala de sus dotes vocales belcantistas y muestra la sutileza y la delicadeza con la que puede interpretar un aria. Usa una cadenza que recuerda a la de Edgardo de Ravenswood en ‘Fra poco a me ricovero’. La cabaletta de Gerardo, ‘Su, corriamo concordi’, tiene una melodía bellísima, donde el coro acompaña al tenor en este aguerrido momento.

Cierra el disco con el aria de Enrico ‘Dopo i lauri di vittoria’ y la cabaletta ‘Potessi vivere com’io vorrei’ de Rosmonda d’Inghilterra, estrenada en 1834 en Florencia con el gran tenor francés Gilbert Duprez en el papel de Enrico. En la parte cantabile del aria, Camarena nos muestra el lado más introspectivo del aria; su voz ha ganado más cuerpo en el registro central y luce muchísimo en esta aria. El coro lo acompaña en la cabaletta, que es de carácter asertivo, y escuchamos los verdaderos sentimientos de Enrico, quien prefiere huir con su amada que portar la corona. Un cierre espectacular para este disco que es un homenaje emotivo y de gran calidad musical de Javier Camarena al gran Gaetano Donizetti. 

Debemos mencionar también la excelente, precisa y estilísticamente correcta batuta de Frizza. Dirige a la orquesta Gli Originali con un sonido prístino, matizando y delineando cada una de las hermosas melodías de las arias y las cabalette, matizando y coloreando la paleta sonora con estilo belcantista. Frizza y sus músicos muestran que también la orquesta juega una parte muy importante en la creación de atmósferas y sentimientos de las arias.