Mayo 13, 2026. Volvió tras más de 20 años para una sola función en forma de concierto. Tal vez la última ópera italiana de Rossini habría merecido más (al menos una segunda), dada su dificultad y su relativamente escasa frecuentación.
La protagonista pasó por dos otros nombres hasta llegar a Vasilisa Berzhanskaya, que se presentó por primera vez en el Liceu. Lo hizo a lo grande, en un rol que pone de relieve las cualidades infrecuentes de una voz que se adapta muy bien a la de la reina de Babilonia. Este tipo de personajes, y Gioachino Rossini, parecen ser por ahora los que más le convienen y mejor canta. Voz ancha, cómoda en el grave y el agudo, capaz de agilidades, aunque no sean de las más precisas, buena dicción y expresividad. Nadie más llegó tan alto.
Por primera vez se presentó en una ópera fuera del barroco, que es su dominio, Franco Fagioli. El magnífico contratenor no debería repetir estos tentativos en una sala tan grande, con una orquesta tan alejada de las habituales suyas, ni con compañeros de volumen grande o incluso normal que hacen que la voz apenas se escuche, parezca inevitablemente aniñada y falta de color en el agudo y con un grave que él posee y maneja bien pero que no es el sonido más atractivo del mundo, en especial con los colores y matices que Rossini pide a Arsace.
También Assur pasó por uno o dos nombres hasta que llegó Mirco Palazzi, que lo hizo muy bien, aunque su agudo no sea muy extenso ni la voz muy grande, y se lució en su escena de locura (algo menos en la cabaletta siguiente). Muy buena, pese a un timbre no demasiado personal y hoy algo velado, la intervención de Maxim Mironov en Idreno, el papel del tenor que esencialmente se resuelve en dos arias, algún recitativo y concertante.
Oronte tiene mucho que cantar pero nunca un solo: lo hizo bien (salvo en la emisión de algún agudo tirante) Antonio DiMatteo. Bien Patricia Calvache en Azema, discreto el Mitrane de Carlos Cosías y adecuado Marc Pujol en la voz de la sombra de Nino (cuyo asesinato anterior al comienzo de la obra mueve toda la acción de la misma).
El coro, preparado como siempre por Pablo Assante, tuvo sus momentos de lucimiento, aunque en el principio el sector femenino pareció algo descontrolado en los agudos.


