Pro Ópera

Les contes d’Hoffmann en Buenos Aires

Octubre 9, 2026. El Teatro Colón repuso la puesta en escena estrenada en 2019 de Los cuentos de Hoffmann, creada por el polifacético Eugenio Zanetti, quien falleció el 18 de septiembre en el curso de los ensayos, por lo que la puesta terminó siendo en su homenaje. Con todo respeto al artista fallecido, debemos decir que Zanetti, ensu cuádruple función de director escénico, creador de la escenografía y de las imágenes y diseñador del vestuario, efectuó un trabajo monumental, pero a la vez demasiado recargado. Todo su trabajo luce pesado y barroco; con poca atención a la labor teatral y actoral en una estética gastada y levemente kitsch.

Con tiempos ágiles, buena relación entre el foso y la escena y adecuado espíritu francés, Carlo Mantanaro llevó las riendas musicales del espectáculo. Hubo un pequeño desfasaje en la introducción del acto de Giulietta, pero la respuesta de la Orquesta Estable fue en casi todo momento de calidad.

El tenor Jean-François Borras resultó un Hoffmann de excelencia, evidenciando profesionalismo, entrega y compenetración. Cinceló cada frase con maestría canora a la par de su perfecta dicción. Con su bello color vocal y su perfecta proyección triunfó en cada momento del difícil y extenuante rol de poeta.

La exquisita mezzosoprano Annalisa Stroppa, en el doble rol de la Musa y Nicklausse, dio el tinte justo y necesario a cada momento de sus personajes por su color vocal y compromiso escénico. Muy correcta al inicio de la Musa y perfecta en el final (‘Des cendres de ton coeur’), su Nicklausse de rara perfección por su canto aterciopelado hubiese necesitado completar el rol con el aria del violín en el acto de Antonia que en esta versión se omitió.

El bajo Dmitry Ulyanov interpretó a los cuatro villanos (Lindorf, Copelius, Miracle y Dapertutto) con un registro importante y excelente proyección. Fue elegante cuando el rol lo requería y con maldad a flor de piel en los restantes. Con todo, su mejor momento fue en el acto de Antonia como el doctor Miracle.

La soprano Mar Moran como Olympia deslumbró por sus agudos vibrantes y brillantes, pero con una voz con cuerpo que le dio al personaje mucha mayor entidad que lo habitual. Como Antonia, la soprano Jaquelina Livieri cumplió una labor destacada con buenos tintes líricos, adecuada llegada al registro agudo y correcto francés. La soprano Marina Costa-Jackson no decepcionó como Giulietta, con registro homogéneo y sin fisuras que se amalgamó a la perfección en la Barcarola con Annalisa Stroppa en una versión sutil y casi susurrada.

El tenor Santiago Martínez fue un verdadero lujo en los roles característicos de Andrès, Cochenille, Frantz y Pittichinaccio, con ductilidad actoral para caracterizar adecuadamente a los cuatro distintos caracteres, gran prestación vocal y profunda comicidad en su mejor momento de la noche, los couplets de Frantz (‘Jour et nuit’).

En los roles comprimarios destacaron tanto el tenor Carlos Ullán como Spalanzani así como el Crespel del barítono Alejandro Spies.

Muy buena la prestación del Coro Estable que dirige Miguel Martínez y de buen nivel los cantantes de flanco Christian De Marco (Luther); Sebastián Sorarrain (Hermann); Emiliano Bulacios (Schlémil); Gabriel Renaud (Nathanaël), María Luján Mirabelli (Voz de la madre de Antonia) y Enrique Borlenghi (una Voz), completando una muy buena distribución.

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